Radio Vendetta 91.9
Nada personal...
viernes, 19 de agosto de 2011
viernes, 5 de agosto de 2011
Celebración de la voz humana /2
Tenían las manos atadas o esposadas, y sin embargo
los dedos danzaban. Los presos estaban encapuchados:
pero inclinándose alcanzaban a ver algo, alguito, por
abajo. Aunque hablar, estaba prohibido, ellos conversa-
ban con las manos.
Pinio Ungerfeld me enseñó el alfabeto de los dedos,
que en prisión aprendió sin profesor:
-Algunos teníamos mala letra -me dijo-. Otros eran unos
artistas de la caligrafía.
La dictadura uruguaya quería que cada uno fuera nada
más que uno, que cada uno fuera nadie; en cárceles y
cuarteles y en todo el país, la comunicación era delito.
Algunos presos pasaron más de diez años enterrados
en solitarios calabozos del tamaño de un ataúd, sin es-
cuchar más voces que el estrépito de las rejas o los pa-
sos de las botas por los corredores. Fernández Huidobro
y Mauricio Rosencof, condenados a esa soledad, se sal-
varon porque pudieron hablarse, con golpecitos a través
de la pared.
Así se contaban sueños y recuerdos, amores y des-
amores: discutían, se abrazaban, se peleaban; compar-
tían certezas y bellezas y también compartían dudas y
culpas y preguntas de esas que no tienen respuestas.
Cuando es verdadera, cuando nace de la necesidad
de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le
niegan la boca, ella habla por las manos, o por los ojos,
o por los poros, o por donde sea. Porque todos, toditos,
tenemos algo que decir a los demás, alguna cosa que
merece ser por los demás celebrada o perdonada.
Eduardo Galeano, "El libro de los abrazos".
miércoles, 3 de agosto de 2011
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